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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Vocación

Mis dos hijos quieren ser escritores. Me alegra mucho. Llevo años fijándome en que abundan los padres que desalientan que sus hijos sigan sus pasos profesionales. Lo he visto en médicos y en militares, no sólo en electricistas. Me pasmaba, primero, porque ¿acaso no apreciaban la hermosa aprobación del padre que cimenta esa vocación hereditaria? Y segundo, porque tanto rechazo transmitía a la familia y el entorno un desapego a su profesión y a su realidad inquietante.

 

Para mis hijos, desde luego, «escribir no es llorar», y me hace mucha gracia. Mirándome deducirán, además, que hambre no paso. Lo ven un trabajo deseable. Carmen piensa que convertir su imaginación, que tantísimo le entretiene, en trabajo es una buena estrategia. Quique, cuando le pregunto, suspira con una voz ensoñadora: «Oh, papá, ¡trabajar tirado en el sofá, leyendo, tranquilito…!».

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