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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Vocación de venerable

 

Me ha pasmado entrar en Twitter la mañana de mi cumpleaños y encontrarme esto:

 

 

Luego he visto, con cierta decepción, que hablaban de Jeff Bezos.

 

*

 

Uno se pregunta dónde se han ido todos estos años. El día de mi cumpleaños, que lo he pasado contestando a las felicitaciones, se entiende. Pero también se entiende que se han ido muy felizmente. ¡Muchas gracias a todos!

 

*

 

Todas las felicitaciones me tocan el corazón, aunque esta de Sánchez-Moliní:

 

,

lo hace dos veces: tanta guasa como verdad, ay, ay.

 

*

 

A todo esto, soy el único de casa que no se ha contagiado de Covid. Todos (hermanos, cuñados, amigos, suegra, incluso) afirman, admirados, que estoy hecho un toro, menos Leonor, que insiste en que será, no sabe, porque AstraZéneca debe de ser la mejor vacuna.

 

 

*

 

Como no tengo síntomas, voy al IES a dar mis clases. Pongo el teléfono en la mesa. Se enciende cada vez que me llaman. No contesto, claro. Pero confieso a los alumnos el feliz motivo. Les encanta que se encienda. Empieza a hacerles tanta ilusión como si les felicitasen a ellos: «¡Otro!; ¡otro!…» Tal vez sea «otra» estoy doblemente tentado a decirles, pero resisto doblemente: por no dar mal ejemplo conyugal y para que no se me distraigan más de lo que ya los tengo.

 

*

 

Lo pedí y lo compré yo, pero me llega hoy por correo, así que lo considero un regalo de cumpleaños:

 

 

Qué ilusión.

 

*

 

No será el último regalo: la entrada de Marcela, la canción de Ángel… Que tampoco serán los últimos. Otro amigo me regala esta joya de Rubén Darío:

 

¡Qué cosa tan singular !
Ese joven literato
aún se sabe persignar.

 

Al correo aún llegan christmas, como afianzándome en la convicción de que hasta el 13 de enero es Navidad.

 

Y una bomba que también son dos. Para la viñeta de la edición de mi poesía completa —que sacará… ¡La Veleta!— le pedí un dibujo José Mateos. Me envía dos propuestas, dos, y ¡hoy, precisamente! La de la arriba y ésta. Ahora he de escoger una. ¡Qué feliz dificultad!

 

 

 

*

Carmen me ha hecho una tarta muy grande para que quepan (ejem) todas mis velas. Y como yo (torete o astrazeneco) no tengo peligro de contagio, hemos soplado como en los cuentos.

 

 

Una cosa muy consoladora del Covid es que no te quita el hambre, dice Quique. Y todavía dice más: que te la da.

 

*

 

«Estoy como un trapo», me informa mi mujer, con Covid.

 

Yo le recito a don Mendo:

 

Todas tras mí como un trapo

y con igual pretensión…

Ay, infeliz del varón

que nace cual yo, tan guapo.

 

Pero el bicho le ha estragado la vis cómica. Se da media vuelta sin media sonrisa.

 

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