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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Un militar alemán me consuela

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El barón Kurt von Hammerstein-Equord tiene esta teoría interesante:

«Distingo cuatro clases: los inteligentes, los trabajadores, los tontos y los vagos. En la mayoría de los casos concurren dos cualidades. Los inteligentes y trabajadores son para el Estado Mayor; los otros, los tontos y vagos, forman el noventa por ciento de todos los ejércitos y son muy aptos para las tareas de rutina. El que es inteligente y, a la vez, vago, se califica para las más altas tareas de mando, pues aporta la claridad mental y el aplomo necesarios para tomar decisiones de peso. Del que es tonto y trabajador hay que protegerse; en ése no se puede delegar ninguna responsabilidad, pues siempre causará alguna desgracia».

Resulta perfectamente aplicable fuera del orden militar, en todas las organizaciones y dimensiones de la vida civil. Como ustedes entenderán, no la traigo por el gusto a la impertinencia, sino porque he extraído dos lecciones utilísimas, que me han dado tranquilidad de espíritu y casi felicidad; y quizá les sirvan también. La primera es no perder los nervios con los tontos y vagos. Son muy aptos para las tareas de rutina. Insustituibles. La segunda es no animar nunca a la diligencia al que es tonto. A ése, si cabe, hay que animarle la inteligencia.

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