X
LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Un aforismo andante

Luego me enteré de que el joven que había conocido era sobrino-nieto de Juan Ramón Jiménez. Lo que me impresionó vivamente. Cuando Ganivet dijo aquello tan 98 de que «Nosotros no conocemos más que dos orgullos: el aristocrático y el militar. El día que conozcamos el intelectual podremos aspirar a algo», no lo decía por mí, que los conozco todos. Me impresiona mucho la tinta azul que corre por las venas de las familias literarias, como saben mis amigos Pemán, mi querido Rafa Argüelles (Muñoz-Seca) o los nietos y sobrinos de Muñoz-Rojas, que trato con reverencia heredada. Incluso conocí al descendiente directo del infante don Juan Manuel y no se me pasó el pasmo en toda la reunión.

 Lo meritorio de mi nuevo amigo juanramoniense es que no presumió nada, y lo curioso es que apenas había leído a su insigne pariente, más allá de Platero y yo. En cambio, nada más empezar a hablar me preguntó por Jesús Montiel, admiró a Daniel Cotta, y me contó su lectura fervorosa de Ana Iris Simón.

Sin saberlo, estaba siendo estrictamente fiel a su sangre-tinta. ¿Acaso no había escrito JRJ que «el […] joven necesita de maestros de su tiempo, los clásicos son un complemento y no vienen sino después». Para mí que JRJ, desde su Parnaso, aprobará, con una sonrisa, la actitud de su más cercano descendiente. JRJ sabe de sobra que es un clásico y que llegará después, y deslumbrará a su ya bien entrenado sobrino. Yo tuve el privilegio de ver encarnado —en todos los sentidos— uno de sus aforismos que prefiero.

También te puede interesar