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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Toda la verdad

La cuestión de la verdad de la literatura es fascinante, además de esencial. Lo primero que a uno le sale es su Aristóteles y eso tan fino de la verosimilitud y la veracidad, y que es más importante la primera en los libros, mientras que en la vida suelen ocurrir continuamente cosas inverosímiles.

 

Tampoco es manco Machado:

 

Se miente más de la cuenta

por falta de fantasía:

también la verdad se inventa.

 

Lo de Gabriel Insausti es muy serio: «La verdad, toda la verdad, y nada más que me da la risa». Me temo que yo fui más pedagógico: «Si quiero decir toda la verdad, no puedo decir nada más que la verdad».

 

Sin embargo, nada mejor que Dante, como era de esperar. En el Canto XVI, recoge su Aristóteles, lógicamente, y lo niega, con un toque maestro para quitarse el sombrero. Dice, en traducción de Micó:

 

Conviene mantener siempre en silencio

una verdad con pinta de mentira,

pues, aun sin culpa, es causa de vergüenza,

 

mas no puedo callar y por los versos

de esta comedia, yo, lector, te juro

[…]

Lo que jura es la aparición del monstruo Gerión, pero a nosotros nos interesa ese jurar que es verdad por los mismos versos. Dante nos está diciendo, y de qué maravillosa forma, que hay verdades literarias por las que uno puede poner la mano en el fuego… de la literatura. Nos consta que los juramentos no eran peccata minuta para el florentino, pero no se corta, porque lo hace sobre sus versos. Podría seguir dando vueltas al asunto, pero haría como Gerión, girar para descender. En verdad, ya lo dejó nítido el Dante.

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