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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Tibieza

 

«Enseguida te sigo», le dije yo, recreándome en la imagen y en la aliteración. Leonor se acostaba y yo, en cuanto terminase de leer una cosa, también. Cuando al fin llegué, ella ya dormía y yo no encendí la luz. Rebusqué mi pijama en un montón de ropa en la butaca. Entonces noté una tibieza muy dulce. Al principio quedé felizmente desconcertado. Luego comprendí que era el calor que aún guardaba la ropa que mi mujer se había quitado hacía un rato. Volví a acercar la mano con el mimo que un indio explorador calcula el tiempo por el calor que aún guarda la ceniza. Mejor, como Dante, me recité «conosco i segni de l’antica fiamma». 

 

A veces, se me confunden lo sentimental, lo sensible y lo sensitivo que soy en la estela de Rubén Darío, pero la impresión fue netamente sensitiva. Antes de que acabase poniéndome sentimental, también me quedé dormido.

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