X
LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

La nieve en casa

 

No sé si es la Providencia, que juega conmigo, o el sistema reticular activador ascendente, que recordaba Esperanza Ruiz el otro día en un artículo que da gusto enlazar con cualquier pretexto, pero a mí me suceden asombrosas coincidencias.

 

Ayer conté el poema de Frajlich pasando por Sierra Morena. Lo de ahora mismo también ha sido asombroso. Al fin había conseguido sentarme a leer (tras rematar un artículo, corregir un poema, contestar una carta, traer leña, reencender la chimenea, servirme un ibuprofeno —shaken not stirred—  y meter la taza del te en el lavaplatos). Y estaba asombrado por la calidad de la prosa de Aquilino Duque en su Guía natural de Andalucía. Oh. Qué bien. Pero ha sonado el timbre. Me he levantado refunfuñando y me he dicho: recuerda que vas leyendo por las flores del almendro que pusieron la nieve en la Navidad de Ronda para que nada le faltase a Rilke.

 

Llamaba Carmen, que venía de patinar. Siendo eso estupendo, lo mejor era que  me traía: una rama de almendro. Lo ha visto florecido y ha pensado en mí. Ha sido, pues, exacto, en la misma línea de los almendros de Aquilino ha sonado el timbre. Es o no milagroso.

 

He recordado, por cierto, un haiku que hicimos a medias José Luis Tejada y yo. Bueno, el hizo una soleá y yo se la transformé en haiku:

 

La primavera:
una ramita de almendro
entre tus dedos.

 

El original de JLT era:

 

La primavera en tus manos.
Una ramita de almendro
entre tus dedos de nardo.

 

Yo veo demasiada flor ahí. Pero quizá podamos aflamencar mi haiku y así ni para él ni para mí:

 

La primavera en invierno:

blanco en lo blanco, tu mano

me ofrece una flor de almendro.

 

También te puede interesar