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Reseñas
literarias
Edgar Borges

Ser Gato

por:
Irene Domínguez
Editorial
Altamarea
Año de Publicación
2021
Categorías
Sinopsis
Tener cuatro patas, cinco almohadillas en cada una de ellas, ojos vigilantes, siete vidas, reflejos fulmíneos. Ser gato, en definitiva, ser sigiloso e intrépido, prepararse para rebasar el miedo sobre el abismo, para descubrir que en realidad la nada lo es todo. El lirismo de esta original oda gatuna es un llamamiento a la libertad, el desencadenante de una alegoría que analiza lo humano a través de lo felino y reflexiona sobre la vida misma, en la que no queda más que esperar, lamerse las heridas y, en ocasiones, sacar las garras. Todos somos gatos a la espera de dar un brinco al vacío, de cazar una presa; en búsqueda de un recoveco cálido donde descansar, de un lugar seguro al que llamar hogar y de una mano que nos acaricie.
Edgar Borges

Ser Gato

Uno se acerca a Ser gato de Edgar Borges sin entender muy bien qué es exactamente. ¿Prosa poética? ¿Una historia contada mediante aforismos? ¿Un conjunto de microrrelatos? ¿«Poesía» a secas? Sin duda, es un artefacto literario difícil de encasillar, que juega a imaginar la libertad del ser humano mediante la imagen de un gato, que funciona como el «yo poético» dentro de una breve obra que recupera ese espíritu experimental de los libros anteriores publicados por el autor.

Edgar Borges nació en Caracas, Venezuela. Desde el año 2007 reside en España. Entre sus novelas, marcadas por una original y profunda reelaboración de la realidad y elogiadas por escritores como el premio Nobel Peter Handke, Enrique Vila-Matas y José María Merino, destacan ¿Quién mató a mi madre?, La contemplación, Crónicas de bar, El hombre no mediático que leía a Peter Handke y Enjambres.

Este híbrido entre la narración y el aforismo pertenece a la colección Tascabili de Altamarea, que tiene como objetivo, según la editorial, «publicar relatos, compendios de epístolas, relatos o novela breve». Esta colección, de pequeño formato, reúne obras atrevidas que «llegan desde la periferia del canon literario», donde se han publicado autores como Jane Austen, Paul Lafargue, Alda Merini, María Montessori y Andrea Camilleri.

Ser gato trata sobre un prisionero que, pensando en su fuga, reflexiona sobre la libertad; una libertad que, según él, sólo podría conseguir si fuese el gato que se asoma a su ventana. Curiosamente, en cada página se encadenan siete aforismos o microrrelatos —unas veces más largos y otras más breves, unas veces más poéticos y otras más narrativos— como guiño a las vidas capaces de tener un gato. Cada aforismo o microrrelato, por sí solo, conlleva una fuerte carga emocional transitando, en muchas ocasiones, la ironía y el ingenio, sin dejar de lado la reflexión profunda:

«Dormir en estado contemplativo, un poco en la costumbre y otro poco en el misterio».

«El pueblo está en manos de todos! Dijo el político en una videollamada».

«Correo electrónico, redes sociales, WhatsApp, buscadores, páginas de citas. ¿En cuantos intentos me había multiplicado?».

«Abrir la boca, bostezar, y sentir el mundo en la laringe».

El libro, además, está acompañado de las ilustraciones de Fría Aguilar, que representan distintos motivos: la rutina, la enfermedad, la soledad, la adicción, la violencia, la tristeza y la pobreza. Unos sentimientos que ese «yo poético» experimenta desde esa celda que le priva de la libertad. Así, se conforma un relato que termina creando una metáfora de la vida misma, mediante este artefacto literario que requiere al lector desmontar su propia realidad para abrir la puerta a la imaginación, donde la imaginación funciona como esa puerta hacia la libertad.

Ese deseo de «ser gato» nos remite, inevitablemente, a la idea de la «metamorfosis» del Gregorio Samsa de Kafka; aunque, en este caso, el protagonista de la historia siempre concibe esa transformación como una liberación. Dentro de la obra, se alude a distintos lugares, como Caracas, Nueva York y Gijón. También aparecen mencionadas figuras de la cultura popular, como Jack Nicholson, Robert De Niro y Camarón de la Isla:

«Como cuando detenía el turno de los coches para
rendirle un tributo a Camarón:
Volando voy, volando vengo
Volando voy, volando vengo
Por el camino yo me entretengo
Por el camino yo me entretengo»

También se dedica una página a la idea de «batalla» mediante el boxeo: «Boxear sobre las cuerdas, en el silencio, en el no lugar. Boxear para no caer; boxear, boxear, caminar y boxear». Sin embargo, también encontramos cierta aura de pesimismo: aunque el protagonista desea convertirse en gato, el entorno de la celda no para de recordarle que no lo es: «El vigilante mueve la boca y yo deletreo sus palabras: “No, no eres un maldito gato”».

Ser gato es, en definitiva, una obra original e inclasificable que busca, en última instancia, una reflexión del lector sobre la sociedad que le rodea y los límites que le impone dentro de su libertad, creado a modo de artefacto sorprendente y sin dejar de lado la emoción ni la importancia hacia lo poético.

Temática
Un humano que busca la libertad en medio de la sociedad en la que vivimos.
Te gustará si
Sientes envidia de los gatos cuando bostezan.
Dónde leerlo
Acompañado de tu gato, si tienes.
Acompáñalo de
Una bolsa de patatas fritas.
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