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Reseñas
literarias

La amistad de dos gigantes

por:
Irene Domínguez
Editorial
Destino
Año de Publicación
2021
Categorías
Sinopsis
A finales de los años cincuenta, cuando Miguel Delibes era ya de hecho director de El Norte de Castilla, se incorporó a la redacción del periódico un joven llamado Francisco Umbral. En tiempos difíciles marcados por la censura, el grupo de jóvenes periodistas reunidos en torno al escritor vallisoletano supo hacer de El Norte un reducto de independencia que trató de ensanchar las estrechas fronteras de libertad de que entonces se disponía. La amistad iniciada en esos años entre Miguel Delibes y Francisco Umbral tuvo continuidad epistolar a partir de 1960, cuando Umbral abandona Valladolid. A lo largo de décadas, las cartas que se intercambiaron muestran la relación afectiva e intelectual que mantuvieron estos dos grandes nombres de la narrativa y el periodismo español. Junto a experiencias personales e inquietudes artísticas, las misivas que ahora se editan &en su gran parte inéditas& constituyen un documento de indudable valor para conocer el panorama periodístico, político, social y literario de una época especialmente interesante de nuestra historia.

La amistad de dos gigantes

«Lo que no soporta este país es que nadie se permita exhibir su “yo”. Esto, o bien apasiona a los curiosos, o bien suscita verdadera ira. Este es un país de costumbres pequeñoburguesas, de moral pequeñoburguesa en la que se exige que todo el mundo guarde las formas y las apariencias, incluso al momento de escribir, y en las que un señor que hace materia de su obra de la propia vida, irrita profundamente […] Yo recuerdo que cuando hice una pequeña biografía sobre un escritor tan entrañable para mí como Delibes, le sugerí incluir al final del libro algunas cartas suyas dirigidas a mí, y Miguel accedió por exceso de bondad y amistad, pero me dijo que se sentía absolutamente aterrorizado y desnudo ante los lectores y que era terrible».

Este fragmento forma parte de la entrevista a Francisco Umbral en el programa Los Escritores, del año 1978. El escritor no daba crédito a que Delibes se sintiese tan aterrado por la exhibición de su intimidad en unas cartas que sólo parecían hablar de que se iba a cazar, que había emprendido tal viaje o que había recibido la carta anterior. Finalmente, el epistolario completo entre ambos se ha recogido en La amistad de dos gigantes. Correspondencia (1960-2007), publicado en Destino. Esta edición, que recoge casi trescientos textos, comienza con el prólogo «Querido Paco, querido Miguel» del crítico literario Santos Sanz Villanueva, donde repasa la relación entre ambos escritores; según Sanz, con el paso de los años esa amistad acaba siendo mucho más profunda, hasta el punto de convertirse en un «refugio». «Lo importante —la amistad— está por encima de dimes y diretes», escribió Delibes.

Umbral escribió en su Trilogía de Madrid: «Las cartas de Miguel, como venidas de los palomares arruinados que tenía en Valladolid el hidalgo del Lazarillo», autoproclamándose un «escudero de Miguel». Nunca escondió la ayuda de Delibes en sus inicios como escritor, cuando comenzó a publicar en El Norte de Castilla, periódico del que era director. El joven Umbral, en estas primeras cartas, todavía firmaba como «Paco Pérez». A medida que transcurre el libro, comenzará a firmar simplemente como «Paco», ya conocido por la sociedad como «Paco Umbral». Cuando pasan los años y la amistad entre ellos se estrecha, las cartas se vuelven mucho más emotivas; Delibes, que siempre se muestra amable con Umbral, le escribe en 1972 sobre un artículo dedicado a él en Jano: «Felicidades, porque eres el último mago del país, un hombre que sabe sacar pan de las piedras. ¡Hay que ver la chispa que tiene tu artículo sin otro tema que el encuentro con un provinciano aburrido!». A pesar de que Umbral renegó de la idea de ser un escritor de provincias, es evidente que ambos nunca dejaron de admirarse mutuamente.

En estas cartas, Delibes no escatima en contar ese malestar generado porque algunas de ellas vayan a ver la luz, a propósito del libro Miguel Delibes publicado por Umbral: «Leyendo mis cartas impresas tengo la impresión de estar en la ventana enseñando las partes a los vecinos. Mi pudor sufre, no lo puedo remediar. Claro que tú no tienes la culpa de ello. Mil gracias.». Sin embargo, estas cartas tampoco están exentas de confrontación, puesto que a Miguel no terminó de convencerle la obra: «Pienso en lo perfecto que te habría quedado un edificio de nueva planta». Se quejaba de que Umbral aprovechase trabajos anteriores —como el prólogo de La hoja roja de Delibes— para elaborarlo. Paco, en su larga contestación, se muestra muy enfadado: «Hay grandes libros hechos de retales periodísticos íntegramente, incluso algunos tuyos […] No sé si es que no has terminado de releer el libro cuando me escribes».

A pesar de todo, el contenido de las cartas va más allá de la propia escritura de ambos, puesto que continuamente se preocupan por cuestiones de familia y salud. Umbral, en 1987, confiesa a Miguel: «Me parece que se acabó mi época brillante y lo que viene es siglo XX, a tumba hecha, decadencia en todo. Te ruego no hables de esto con nadie». Las últimas cartas a Umbral, enfermo entonces, son dirigidas a su mujer María España, que transcribía sus contestaciones. Cuando Umbral muere, Delibes escribe: «Sé lo que querías a Paco y lo que te supone quedarte sola. Los viejos amigos seguimos a tu lado. Ya lo sabes». Esta correspondencia resulta, en su totalidad, un emotivo recorrido por una época imprescindible para ambos escritores, que mezclan lo trágico con lo cómico para describir su cotidianidad de una forma más íntima. Un libro perfecto para conocer y humanizar a dos escritores brillantes en una distancia más corta.

Temática
Las alegrías y penurias que conlleva ser escritor de éxito, aparte de cotilleo cultural de la época
Te gustará si
Eres friki de la obra de alguno o ambos escritores
Dónde leerlo
En habitación con mesa de escritorio
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De una manzana brillante de supermercado
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