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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Rentista

Primer día de instituto. A las siete de la mañana, en la cocina, se me escapa este suspiro: «Qué pena no poder ser sólo escritor…». Rápida, como ella sí está a esas horas, mi mujer, que lleva trabajando desde el 10 de agosto, me contesta: «Qué pena no poder ser rentista…».

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Yo estoy en un tris de picarme: ¡comparar una cosa —tanto trabajo y exigencia— con otra! Hasta que veo (por las mañanas soy muy lento) que la poesía es el título de propiedad del mundo. Que ser poeta es ser un hijo de Papá. Un rentista universal.

Y que, por otro lado, Leonor sería una rentista rentable. Dedicaría su tiempo a poner jarrones de flores en casa, a cambiar los muebles, a mejorar la decoración, a cuidar las rosas del jardín y, de vez en cuando, a prepararnos una merienda. Tal vez leyese incluso mis artículos alguna vez. Dedicaría su vida, como yo quisiera hacer con la mía, a la belleza y, con suerte, a la felicidad.

Cuando salimos, ya casi lamento más que la rentista no sea ella. Aunque no llego a tanto. Lo mejor sería que lo fuésemos los dos.

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