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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

¿Qué quieres?

 

Por fin ha roto a llover. He estado estos meses secos recitándome como un conjuro el poema de Aquilino Duque:

 

 

Ojalá llegue un diluvio,

el diluvio universal

y se ahogue del alcalde

al último concejal.

 

 

Ea, pues aquí está la lluvia a cántaros. Qué bien. Volvía del instituto y he pensado coger por el centro del Puerto en vez de por la circunvalación para celebrar la lluvia por los tejados, como en el poema de Mario Quintana. Tenía el recuerdo de ir al colegio en el autobús con el Puerto todo atascado por las lluvias torrenciales.

 

CANCIÓN DE LA LLOVIZNA

 

Encima de mi tejado,

pirulín, lulín, lulín…

un ángel todo mojado

está tocando el flautín.

 

El reloj quiere correr,

sus muelles crujen sin fin

y el retrato en la pared

está mirándome a mí.

 

Llueve sin saber por qué…

y todo fue siempre así.

Parece que sufriré:

Pirulín, lulín, lulín…

 

El pueblo estaba precioso, pero, de pronto, me he visto por la espalda protestando del atasco. Y me he alegrado mucho de ver tan a las claras esa paradoja universal. He tomado este camino por la nostalgia de las tormentas de antaño y ahora que estaba en el mismo atasco que producían las tormentas de antaño me quejaba. ¿Cómo podía ser tan tonto? ¿Y no nos pasa con un montón de cosas? Ponemos tronos a los ensueños y cadalsos a las realidades.

 

Me he rebelado. Y cuánto lo he disfrutado, mirando —con todo el [mal] tiempo del mundo— por las ventanillas.

 

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