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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Primeras golondrinas

Cada año anoto el día que veo la primera golondrina. Fue anteayer. Pero, como iba paseando con mi mujer, no teníamos el temperamento muy lírico ni bequeriano. Hablábamos de contabilidad y de problemas laborales mutuos. O sea, un romanticismo de cuarta generación. Lo bueno que tienen las golondrinas es que insisten. Van y vuelven, pasan cerca, rozándote, en vuelo rasante, suben, bajan, hacen eses y zetas, sesean y cecean, según, y hasta te guiñan con un arpegio de su cola temblorosa. Al final, terminé recordando que, según la leyenda, quitaron las espinas de la frente de Jesús en la cruz. Y debe de ser verdad, porque a nosotros terminaron quitándonos más de una espinita metafórica. Salvaron, como la little swallow de Oscar Wilde, nuestro paseo.

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