X
LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Percepción última del padre

El poema «Percepción última del padre» de Julio Rodríguez (en Naranjas cada vez que te levantas, Visor, 2008) es excelente. Habla del padre, y de la aparente sencillez de la muerte con una estrategia simple y contundente. Podría compararse con las Coplas de Manrique para ver el desconcierto que produce nuestra falta de fe. Lo mejor (lo mejor aún) es que retrata también la facilidad con que nuestra sociedad está perdiendo o dejando perder la figura del padre, que es un tema que ha estudiado Massimo Recaltati en El complejo de Telémaco , que habría que tratar mucho más y que inspiró mi antología Tu sangre en mis venasEs uno de los problemas de nuestro tiempo, pero de verdad. Vayamos con el poema de Rodríguez:

 

PERCEPCIÓN ÚLTIMA DEL PADRE

 

Se dice así de fácil:

acaba de morir, se dice,

y las palabras trepan por el hilo

verdugo del teléfono;

se dice así: papá

ha muerto,

acaba de morir,

se dice cáncer, lejos,

sobre las tres, muy flaco,

y no suena distinto a si dijeras todo

va bien, en la mañana

nos llevará al Adriático;

se dice un hombre bueno,

se dice así: mi padre;

se dice abrí los ojos y ya no se movía,

el hospital está muy frío,

avisa a Alfonso Carlos, a Mari Tere, a todos

sus amigos, el hígado, se dice,

sesenta y cinco, cáncer, aquí mismo en

Pescara;

volvemos en el coche, Mónica y yo en el coche,

imaginando a Marta por los aires

con el rastro amarillo de mi padre en los párpados;

se dice de repente,

se dice cáncer, frío,

se dice aquí en Italia,

se dice así: papá

ha muerto;

acaba de morir, se dice, es fácil.

 

Es muy inquietante la manriqueña asociación del poema al padre y a su muerte. Se canta lo que se pierde, pero ¿tanto?, pero ¿siempre? Quizá el hecho de que sociológicamente se esté perdiendo la figura del padre nos permita y nos empuje a cantarla cuando aún estamos a tiempo. Deberíamos aprovechar. Otro poema de Julio Rodríguez es, precisamente, un canto de batalla:

 

PROCLAMA

 

 

No se entreguen, poetas

no caigan en el tedio, no renuncien,

no bajen la cabeza.

 

Hagan que todo salte por los aires.

 

 

No se entreguen, hijos del mundo. Pongan por las nubes a sus padres.

También te puede interesar