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Y tú, ¿cuándo conociste a las Mitford?

En el programa de Libro sobre Libro para Movistar+ Beatriz Rojo hace la pregunta de marras a nuestras compañeras Marisa de Toro y Paula Fernández de Bobadilla.

De Toro cuenta, con su preciosa sonrisa y los ojos brillantes, que cuando cayó en sus manos  A la caza del amor, pasó toda la noche leyendo hasta que lo acabó, de una sentada. La editora Fernández de Bobadilla, siempre al quite en lo literario, se remonta a 2006, a las primeras ediciones de Libros del Asteroide y a una hermana “enganchada”.

En el prólogo de la primera novela de Nancy Mitford, José Carlos Llop explica que una tarde aciaga, del 81 o el 82, en uno de los dos canales de televisión que había en la época, descubrió una emisión que le atrapó. El universo excéntrico de los Radlett captó su atención y sintió interés por los créditos de la serie. Y ahí estaba ella, Nancy Mitford, creadora de Amor en clima frío, novela en la que se basaba la cinta. El escritor ya conocía a la Nancy autora de biografías, pero no esperaba de ella una vertiente tan poco convencional y divertida.

Así pues, la pregunta parece tener relevancia. Para los boomers está a la altura de qué hacían el 23F, para los milenials de dónde estabas el 11S.

Mi respuesta, tengo que confesar, tiene a Beatriz Rojo como cicerone. Así cerramos el círculo. El año pasado, la periodista escribió un artículo sobre las fascinantes hermanas Mitford en estas páginas y yo tomé nota. Luego pasó lo que pasa siempre: la recomendación quedó sepultada bajo mil lecturas “por trabajo” que no dejan espacio a la libre elección. Tiempo después, un amable tuitero sugirió que mi escritura le recordaba a la escritora británica. Ese comentario despertó mi curiosidad, porque yo no sé a quién me recuerdo,  así que volví a aupar a las Mitford a los primeros puestos de mi lista de tareas. Serendipias de la vida, antes de que me enfrascara en la lectura, la escritora Aurora Pimentel me envió un enlace de una serie de Movistar producida por la BBC: Creo que te gustará – me decía. Con el santo en el cielo y las neuronas en Babia, que ésta se llamara A la caza del amor, no me hizo conectar los puntos.

Para no hacer muy largas las presentaciones, Redesdale, miembro de la cámara de los lores, tuvo 6 hijas espigadas, distinguidas, transgresoras. Algunas le odiaban. Él odiaba a los niños, a las mujeres instruidas y a los extranjeros. Nancy Mitford era la mayor, la más ingeniosa, ácida y talentosa. Pero no la más díscola, sin embargo; Diana se casó con Oswald Mosley, líder de los fascistas británicos; Unity se enamoró de Hitler y llegó a formar parte de su círculo de amistades; Jessica hizo lo propio con un sobrino de Churchill, se adscribió al Partido Comunista y llegó a viajar a España para servir en las trincheras republicanas en nuestra guerra civil, y Deborah escandalizó al resto de parientes dedicándose a ser duquesa de Devonshire y escribir libros de jardinería.

Nancy Mitford tiene la ironía por bandera. También la extravagancia. Se mofa de los convencionalismos sociales que a su vez exhibe orgullosa. Escribe Nobleza Obliga en 1956, un ensayo en el que desgrana lo que es aristocrático y lo que no, acuñando los U and Non-U: listas de palabras – y maneras-  que serían propias, o no, de la Upper class. Una divertida forma de esnobismo conspicuamente inconspicuo, el de Nancy.

La  aristócrata forma parte del círculo literario del momento, la Brideshead Generation. De hecho, cultivará una profunda amistad con Evelyn Waugh con quien intercambiaría cartas a diario. Frecuentaban su círculo de íntimos además: Harold Acton, Stephen Tennant o el fotógrafo Cecil Beaton. Huelga decir que Lord Redesdale consideraba a la Bright Young People un hatajo de arribistas, amén de terribly middle class.

En su primera novela, A la caza del amor, la mayor de las Mitford caricaturiza a su familia, cuenta su vida, fantasea, se divierte, nos deslumbra. La historia tiene lugar en Alconleigh, donde se ubica la casa de los Radlett, durante el período de entreguerras. Fanny llega como todos los años a pasar las navidades con sus tíos y los 7 hijos de éstos. Tío Matthew es un trasunto del padre de Nancy Mitford. Detesta a los infantes a los que no escolariza, está obsesionado con la música y su mayor tesoro es una pala de zapa con la que mató a 6 alemanes y que ahora decora el comedor. Organiza cacerías de niños – no con niños. Es decir, las presas son los pequeños, no los zorros- con sus perros y caballos, siguiendo la más pura tradición british.

A Fanny la abandonaron sus padres cuando nació y quedó a cargo de una de sus tías. La madre de Fanny es conocida por todos como “la desbocada” y pasa su vida de marido en marido, de fiesta en fiesta y de país en país. De vez en cuando reaparece para regalarle un poni  o para recordarle que, pese a ser feliz con la vida que ha elegido, ningún amor, fiesta o lugar llena el vacío que todos llevamos. Los primos envidian a Fanny porque tiene padres perversos y les parece injusto que los suyos solo sean absolutamente estrafalarios. Sin embargo,  la verdadera protagonista de la novela es Linda, o las encrucijadas del corazón representadas por las primas adolescentes. Mitford dota a Linda con las características de alguna de sus propias hermanas y con las peripecias vitales de otras. La sola obsesión de Linda es encontrar el amor para toda la vida. En ese momento, y no antes o por otra cosa, empezaría a vivir. Acaba hallándolo pero no tiene final feliz. O sí. En este asunto Nancy Mitford se autobiografía. Linda se enamora en París, como ella. Y elige a un extranjero, como ella. La escritora se prenda de Gaston Palewski, secretario de De Gaulle, quien sólo llega a considerarla una buena amiga. A quien Nancy dedica A la caza del amor.

Las vidas de Fanny y Linda, que habían transcurrido paralelas, se separan en su particular búsqueda del amor. Una prueba y aprueba la monotonía doméstica, la seguridad, placidez y ausencia de sobresaltos; la otra, la carrera desbocada de la voracidad del corazón, que persigue apagar un volcán que palpita exigente e incesante en el pecho. En el ínterin, una amistad que es amor: Sin ti estoy perdida –repite Linda a Fanny cada vez que la pifia.

«Nancy ha escrito una novela llena de exquisitos detalles sobre la vida familiar de los Mitford. La gracia de su estilo se basa en su renuncia a distinguir entre la cháchara femenina y el lenguaje literario.»  No lo digo yo, lo dice Evelyn Waugh.

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