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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

¿Nuclear?

Anoche, mi hija Carmen me confesó que el día de Reyes había significado un incremento considerable en su fe en la existencia real de los Reyes Magos. Mucho más imposible aún que su existencia era que los padres le hubiésemos dejado una buena porción de los regalos que había recibido. Algunos expresamente prohibidos y otros que dependían de una notas que no se lograron (aunque por los pelos). Por ejemplo, unos pantaloncitos vaqueros con roturas de fábrica. O un canario. Al que ha puesto de nombre «Samu». «¿Por Samuel?» «No, por samurái». Y yo pensaba en silencio que, en efecto, una familia extendida, con cuñados y cuñadas de su padre y de su madre, con abuelos enternecidos, con primos maliciosos, con tías abuelas como hadas madrinas, mi familia y otros animales, prácticamente, es un auténtico regalo de Reyes.

 

Aunque dejen la patria potestad por los suelos.

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