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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Nomen omen

Como un abuelo estoy con los cachorros de Aspa, que ya están creciendo cada uno en su casa. Hago grandes fiestas a las fotos que recibo. Pero Blas [de Lezo] se ha roto la pata. Se le ve con el brazo en cabestrillo y me pregunto si hice bien sugiriendo el nombre del insigne medio hombre para este hijo primogénito de Aspa [de Borgoña]. Bueno, las heridas pueden ser medallas si son honrosas, como fue el caso del Lezo original. Lo de este Blas fue jugando, pero «porque jugando lo de todo», precisa su dueña. Y esa actitud de darlo todo sí es heroica, aunque sea un heroísmo de incógnito.

 

Yo he recordado a un amigo de mi padre, padre de mis amigos, que se rompió también el brazo hace unos años. A todo el mundo le decía que había tenido una caída muy tonta, de viejo, en su casa, al subirse a una silla a ver qué había en el altillo de un armario. A mí me confesó en un aparte que se lo había roto esquiando en Sierra Nevada, pero que no quería que la gente le dijese todo el rato: «Ya no tienes edad para esquiar». Prefería fingir un accidente más apropiado para sus años y ya estaba. Tan tranquilo. Que le dijesen que no tenía edad para ir mirando qué había en los altillos, le parecía estupendo, porque jamás tuvo ningún interés en los altillos.

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