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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Miradas

 

Añora Ignacio Peyró, en Ya sentarás cabeza: «Tantos bonitos ojos, tantos gestos indecisos, tantas miradas coquetas como nos han robado los smartphones». Cuánta razón tiene, pero lo mío es no rendirme. Si me han robado miradas, que no sean las mías. Tras leer eso, he decidido volver a fijarme. Es mucho más del 50% lo que somos capaces de salvar. Al menos yo, porque he sido siempre más mirador que mirado.

 

Meto bien hondo mi móvil en mi bolsillo en el cambio de tren del AVE al Cercanías y me dispongo a fijarme. La recompensa es inmediata. Detrás de mí, al pasar esas barras que vedan el pesa de maletas grandes a las escaleras mecánicas, un caballero se atasca con su maletita y una hippie le ayuda. La hippie es guapísima y, todavía más extraño, tiene una sonrisa luminosa y feliz. Me extraña lo serio que está su novio. Tampoco es para tanto que se te atasque una maleta. Me fijo mejor y no es su novio, y quizá por eso esté tan serio. Ella le había ayudado con tanto cariño y solicitud que había llevado a engaño.

 

Me subo a mi Cercanías y, fuerte en mi decisión, no saco el móvil y miro por la ventana. Ahí está mi hippie. Mira la hora en el reloj de la estación. Se para. Sonríe (de nuevo). Y se da la vuelta corriendo. Debe de haber pensado que le da tiempo a hacer o comprar algo antes de que salga el tren. Ya sí que no voy a mirar el móvil, porque queda muy poco tiempo. Me inquieto. Tic, tac. Saco el móvil. Para mirar la hora, no más. De nuevo, aparece la chica, corriendo, feliz, gamberra. Sospecho que no tenía nada que comprar sino un gusto muy metafísico por apurar el tiempo, y uno muy chestertoniano por jugar con los horarios de trenes. No se sube en mi coche, afortunadamente, por lo que me permitirá leer.

 

Francesca y Paolo, según reza la Divina Comedia, tuvieron de galeotto el libro de Arturo y quien lo escribió, yo, el aforismo de Peyró.

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