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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Más teticas

 

Cuando llegué anoche del tren, tras unos besos rápidos, me lancé a corregir el artículo a toda prisa y nerviosismo, no me fueran a cerrar la redacción, porque lo había enviado con algunos errores. Mi hijo Quique se me abrazó, pasándome el brazo por los hombros, y lo leía muy atento mientras yo repasaba. Comentaba que por qué el procesador me señalaba algunas palabras de azul y otras de rojo. ¿Estaban mal? No, no, es que el procesador no entiende, le decía yo, impaciente. Me enternecía tanta atención al padre recién llegado y me ponía muy nervioso que no me dejara acabar, que el buen Francisco Sánchez Zambrano esperaba a pie de linotipias (digamos) mis correcciones, Dios se lo pague. Entonces me di cuenta del título del artículo y me reí. ¿Qué, te interesa especialmente el artículo por el título, verdad? Sí, sí, me reconoció.

 

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Me ha llamado luego un amigo preocupado. ¿Qué pasó estos días en tu Odisea por Madrid para que salgas con este artículo? Vuelvo a reírme. Nada. Casi todos mis placeres son literarios. Hablé de conservadurismo y puse como ejemplo a Odiseo. Estoy leyendo a Karl Vossler y me entusiasmó el romance que citaba (y que no entendía). «¿Nada más?» ¿Te parece poco?

 

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Qué genialidad del autor anónimo incluir la rima consonante e interna en ese instante en un romance asonantado. Lo digo por si en el artículo se os pasa el detalle. Ahí están ambas teticas, con su picaresca y su gracia y su turgencia. Qué talento.

 

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Me escribe mi tío José María, como todos los días, para glosarme mi artículo con una frase. Esta es: «El amor por encima de la inmortalidad». Y más fino y hermoso no puede ser, pero yo recuerdo a María Álvarez de las Asturias y nuestra cruzada a favor de la indisolubilidad post-mortem del matrimonio. Aunque lo de Ulises se acerca más a la solución de consenso que llegué gracias a Fabrice Hadjadj: la indisolubilidad para quien se la trabaja. Para el que no, pues ea, bien está lo que bien acaba. (Somos —si queremos— novios para el más allá, decíamos).

 

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Todavía un whatsapp último. Otro amigo me pregunta si el artículo lo he escrito por él. Por si no me atrevía a decirle directamente nada y le mandaba un mensaje en clave a través del Diario. Le digo que en absoluto, aunque ahora me alegro de que de carambola salga el tema… Pero, antes de ponernos a charlar de las teticas, una cosa anterior. Me ha leído mucho mejor que el otro —le cuento—, no porque yo tuviese ni intención ni idea, sino porque el verdadero lector es el que se da siempre por aludido.

 

 

 

 

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