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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Más de De Prada

 

Esta vez no objetaré a Juan Manuel de Prada ni siquiera una leve diferencia de carácter. Me gustan hasta las comas del artículo que ha hecho en legítima defensa contra quienes le han considerado (¿quiénes?) un enemigo del Papa por escribir un artículo defendiendo la misa tridentina, que ha recogido en Enmienda a la totalidad. El artículo lo ha publicado en la revista Misión y, mientras lo cuelgan en la página, es éste:

 

 

Acogerse a Dante, el gran poeta católico, cuando te acusan de poco respetuoso con el papado, es algo recomendado por todos los papas, incluyendo a Francisco, como dije yo también en Nuestro TiempoEs un recordatorio necesario.

 

Y si estoy tan de acuerdo, ¿para qué escribo? ¿No sería suficiente reenviar el artículo y ya? Es que llevo años queriendo comentar un detalle tremendo. Trae a colación De Prada aquella famosa carta desesperada a Pablo VI para que salvase a la Misa Tridentina. La firmaban, entre otros, Evelyn Waugh, Graham Greene, W. H. Auden, Jorge Luis Borges, Robert Graves, María Zambrano, François Mauriac, Jacques Maritain, Eugenio Montale, Andrés Segovia… Pero se la conoce como el «Indulto Christie» porque fue al ver la firma de Agatha Christie, que también la estampaba allí, cuando Pablo VI dejó de leer la carta y se decidió, por fin, a perdonar la prohibición de la Misa Tradicional.

 

Normalmente se considera que es una historia bonita, pero yo llevo mucho tiempo pensando que es tristísima. Con todos los respetos para doña Agatha, la lista la firmaban figuras de muchísima mayor talla filosófica, literaria, artística y también de mayor compromiso cristiano y católico. El hecho de que el papa se parase en el nombre de A. C. demuestra cierta decadencia intelectual, que quizá estaba en la raíz misma del cambio de liturgia. ¿No demuestra el abandono de o el desinterés por los mayores creadores de pensamiento y arte católico de su tiempo?

 

Con todo, fue maravilloso que Agatha Christie actuase como instrumento de la Providencia. Y, como dice, Juan Manuel de Prada, en toda esta historia o en todas estas historias cruzadas no hay ningún enemigo del Papa, sino al revés.

 

 

 

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