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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Llueve

Mi hija acaba de hacerme una observación chestertoniana. «Mirando por la ventana llueve más fuerte que si sales al jardín». He mirado. He salido. Es verdad. La explicación es tan preciosa como el hecho en sí. Justo sobre la ventada cae toda la lluvia que, con largos surcos amorosos, recoge el amplio techo de tejas verdigrises. Lo que trae a la memoria la famosa frase del Chesterton más ortodoxo: «Una casa siempre es más grande por dentro que por fuera». Y de alguna manera nos deja una analogía parecida.

 

Porque igual que el verdadero tamaño del hogar se concibe en su interior, la fuerza de la lluvia sólo se ve bien tras la ventana. Pasa como con el mal, que sólo se le ve desde el bien y que, bajo él, está uno en pleno calabobos (nomen omen). El agua buena que empapa los campos y llena los pozos es la misma que cae, sumada y sumida, de las tejas de la casa.

 

Me he puesto tan contento con la imagen de mi hija que he dejado lo que estaba haciendo. Me he puesto a escuchar a El Cabrero por Borges y bulerías, mientras escribía esta entrada como un aljibe que recoja el agua clara de la visión de la niña. La lluvia también es una cosa que sucede en el presente, en el futuro, para siempre.

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