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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Las erratas son guerreras

 

 

En Dominio, el excitante historiador Tom Holland, para hablarnos de las presiones migratorias de hoy por hoy, se va un momento a 955 y a la batalla del Lech y el asedio contra Augsburgo. Y para demostrar como aquella historia nos sigue interpelando en lo más profundo, esto es, en lo más popular, regresa al asedio de Minas Tirith, el baluarte de las tierras libres del Oeste, en El señor de los anillos, que califica de «ureflejo palpable de los trascendentales acontecimientos que habían tenido lugar en 955 […] En 2003, una adaptación cinematográfica llevo la victoria […] a millones de espectadores que jamás habían oído hablar de la batalla de Lech». Y entonces viene la errata esplendorosa: «la defensa de Otón de la cristiandad todavía aún un glamur espectral». He escrito «esplendorosa», pero tenía que haber escrito «esperanzada»: aún y todavía, para no dejar lugar a dudas.

 

Tan contento me he puesto que he corrido a la V. O. por si fuese de Holland; pero no: «Burnished and repackaged for the twenty-first century, Otto’s defence of Christendom still possessed a spectral glamour». El mérito, pues, es del traductor. Y nos deja una traza de con qué cariño ha hecho su trabajo, porque ha dudado mucho entre los dos adverbios y tanto como para comerse el verbo y no acabar de decidirse. Yo se lo agradezco. No porque —tan erratador como soy— me haya sentido acompañado Le agradezco las otras dos cosas: el trabajo tan concienzudo que ha hecho como para tener cargos de conciencia tan palpables e irresolubles y, más que nada, la esperanza que nos ha subrayado con el «aún» y con el «todavía».

 

Y es que las grandes gestas tienen una gran resistencia.

 

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