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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Juego de manos

Lo del talento literario de Jesús en los Evangelios lo subrayan, que yo recuerde Jules Renard y Jorge Luis Borges, ninguno de los cuales puede ser acusado de meapilas. Yo lo recordaba ayer mientras bajaba las incontables bolsas y cajas de leche y botellas de agua mineral de la compra sin que nadie en casa me echase una mano. Cuando soy yo el que está en casa y alguien llega de la compra enseguida llaman al timbre para que salga a acarrear, me recordaba un revoltoso rumor beligerante.

 

Pero me concentré exactamente en lo de las manos: que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu mano derecha. Porque dos pensamientos absolutamente contradictorios se cruzaban en mis manos. Por un lado, la idea de sacrificio y santidad. Yo bajaba las bolsas sin chistar y así contribuía a mi perfeccionamiento moral, oh. Por la otra mano, una idea de utilitarismo y estrategia. Quizá si protestase se me recordaría que hago poco trabajo en casa. Y podríamos acabar sacando esa balanza tristísima que pesa los tantos por ciento de trabajo doméstico. El talento de Jesús y sus manos es que ambos argumentos contradictorios eran perfectamente compatibles.

 

Sólo se unieron las manos para deshacer mi único argumento reivindicativo en pie: el de la dignidad del pater familias, que bien está que cargue, pero ¿con todo y sólo? Pensé que un poco de ejemplaridad callada no haría sino contribuir más a la dignidad, mucho mejor que la queja, que trae descrédito. Y, por el otro lado, también traería descrédito que, tras protestar, saliese amonestado con un «Para algo que haces»…

 

Ahora me queda la duda de si esta entrada de diario echa por tierra todos mis buenos propósitos, pero ya sabemos por Gómez Dávila que para ser escritor hay que escribir con la pluma arrancada del ala de un arcángel mojada, ay, en tinta infernal. Que la pluma nos guarde.

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