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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Imperio

Quique ha venido muy serio a informarme de que en su libro de historia se dice que el Imperio Romano cayó porque los romanos se reblandecieron con el cristianismo. Se perdió la crueldad pagana que sostenía el poder. Vaya con Sir Ernst Gombrich. Mucho Gibbon y Nietzsche ahí. Le digo que san Agustín dedicó algunas páginas a refutar esa idea. Tampoco la cronología de la caída del Imperio, 476 años tras el nacimiento de Cristo, más de siglo y medio después del Edicto de Milán, permite esas frivolidades.

Sigue leyendo. Al rato vuelve. Que va a dejar el libro, porque nos falta a los cristianos. «Ni hablar», le digo. Eso es darle la razón. ¡Destrózalo!, intelectualmente, me refiero. Piensa en Bizancio, tan cristiana, aguantando hasta el 1453. Piensa en Carlomagno. Piensa en el Imperio Español, tan católico. ¿Qué blandura, eh, dónde?

Más tarde, vuelve a preguntarme, muy interesado por el fervor cristiano de Carlomagno que he dicho antes. Le explico que, por acusaciones como ésas, yo llevo tan mal cada vez que alguien, generalmente no católico, me reprocha la dureza de mis planteamientos políticos o la defensa de mis derechos civiles. Esos mismos que quieren que dejemos entrar a toda la inmigración ilegal son los que luego dirían por ahí que Europa se hundió por la blandura de los cristianos. Ja. La caridad no está reñida ni con el realismo ni con el sentido común ni con el instinto de conservación. Amamos al enemigo, por supuesto, pero la existencia de ese consejo evangélico ya da por sentada la existencia de enemigos, tan necesarios para ser amados como pasa ser combatidos, lo cortés y lo valiente.

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P.S. Menos mal que las declaraciones de monseñor Argüello en defensa de Irene Montero no las ha visto, porque a ver cómo le explicaba yo eso. La decadencia y caída del Imperio Romano se queda en agua de borrajas.

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