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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Imagen del silencio

Con mi crónica de la película 42 segundos se ha producido un bucle curioso. La imagen más inolvidable de la película se ve en una escena que critico. En la reseña lamento que no hayan tenido el valor de terminar la historia con la gloriosa derrota, tan española, en la final de los Juegos de Barcelona, ese oro moral. Los guionistas se sienten en la obligación de contarnos que se ganó el oro metal en Atlanta, cuatro años después, cuando no hacía falta.

Sin embargo —y no lo digo en la reseña porque uno no puede estar complicándose tanto—, la imagen tal vez más bella y más graciosa (a la vez) ocurre ahí. Quizá la que yo no vaya a olvidar nunca. En la final de Barcelona, los españoles, para motivarse, en el pasillo de los vestuarios, empezaron a gritarse palabras de aliento y a insultar a los italianos. Éstos los miraban incrédulos, atónitos. A nosotros, los espectadores, a esas alturas, y tras lo que llevan pasados los jugadores, los gritos nos parecen lo más lógico y hasta emocionante, en plan vikingo.

Vale. Pero en la final de Atlanta (¡la que se gana!) de pronto, inesperadamente, son los croatas (¡los que la pierden!) los que se ponen a gritar en el pasillo, y son los españoles los que levantan levemente la ceja y la comisura de los labios en una tácita sonrisa. Sin decir nada más, qué poderosa relación de la madurez con el silencio, de la fuerza con la distancia, de la seguridad con la compostura.

(Yo quería haber puesto aquí esta nota paradójica el día que se publicó la reseña, pero se me lió el día. Esta mañana, leyendo una cosa literaria, he tenido la tentación de lanzar algún grito, y he recordado esa escena. Quien grita, pierde; no por gritar, ojo, sino por lo que ese grito demuestra de otras carencias. Baltasar Gracián no lo habría dicho mejor que la película.)

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