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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Hoy libro

 

Ya le había dicho que no me mandase el libro, por favor, pero ha vuelto a insistir. Quiere que le dé mi opinión sobre sus nuevos poemas. Sobre los viejos ya se la di hace tiempo, pero insiste. Mi argumento para negarme era convincente, pero inconfesable. El pájaro no me lee un verso ni siquiera un artículo, pero quiere que yo le pula sus poemas. Nada da más trabajo que corregir los ajenos, ni siquiera escribir una reseña. Hay que afinar muchísimo el juicio, evitando a toda costa una ultracorrección, que no se suele perdonar jamás, o un elogio cara a cara que no vayas a ser capaz de mantener en público, y no puedes dejarte llevar, como hacemos cuando leemos por placer, por el instinto. Todo hay que justificarlo hasta el extremo.  Además, me contó con fastidio que una amiga y admirada mía le había dicho que no valía. Me pedía por segunda vez una segunda opinión, cuando yo suelo estar de acuerdo en todo con mi amiga. Se lo dije.

 

Mientras insistía, con la fuerza de la buena educación, todo hay que decirlo, caí en la cuenta de que no era sólo la vanidad herida lo que me hacía negarme en redondo. Por ese alivio moral me atrevo a contarlo aquí. Tienes que pedir ayuda (y yo lo hago siempre a varios amigos cada vez que voy a sacar algo) sólo a quien admires lo suficiente como para admitir sus críticas con atención y agradecimiento.

 

Él tiene buen gusto literario, pero se ve que no leyó mi reseña a Martínez Zarracina, donde recogí la frase del maestro: «Nunca le hable a un escritor de otro escritor… Nunca le hable bien, quiero decir». Me dijo que mi admirado Eloy Sánchez Rosillo es «el mejor poeta español vivo». Que no digo que no, pero me lo repitió en tres ocasiones. Y no insistió, supongo, porque ya le miré con cara de extrañeza, por si me estaba vacilando. Las dos primeras asentí al gran valor de la poesía de Eloy, como es lógico y verdad. También me puso por las nubes a Antonio Colinas. Yo menté Sepulcro en Tarquinia, pero me contó que los psicólogos recomiendan como terapia un Tratado de la armonía, aunque son tres los tratados del tratamiento completo. Me lo[s] apunté mentalmente para cuando me hagan falta.

 

Eso sí os lo digo. Si dentro de unos años, el muchacho se revela como un poeta magistral, os reverlaré quién era y podréis ponerme como los trapos porque no fui capaz de descubrirlo. Aceptaré el oprobio gustosamente. Barato me parece.

 

Como el tipo tiene un pintón, estuve pensando todo el rato en aquella carta de Wislawa Szymborska:

 

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