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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Homeopatía

 

A ver, que yo tengo a veces unos días de un malhumor inaguantable. Hoy, sin ir más lejos. Todo me parece mal y estoy en contra de cualquier cosa que vea o se me diga. Y, además, sin por qué, que es lo más grave. La mala uva se me instala en la boca del estómago y lo que era, en principio, un malestar metafísico acaba en desagradable desazón física. La tristeza irritante para mí no tiene interés literario, pero os la cuento por dos motivos. Por vanidad, que hay quienes te desprecian si te ven siempre sonriendo a diestro e, incluso, a siniestro.

 

Y sobre todo por los partidarios de la alegría, como yo, que tenemos nuestros tropiezos y porque tengo un tratamiento homeopático que funciona. Como he entrado en el carril de llevar la contraria a todo lo que se me cruza, me pongo a leer a autores muy pesimistas, enfadadísimos, hípercríticos. Enseguida me encuentro cruzando armas con esos autores y reafirmando la alegría de vivir, siquiera sea por puro malhumor y espíritu rebelde de la contradicción. Una vez cogido el seguido, me cojo por las solapas y me contradigo ferozmente a mí mismo, sin compasión ninguna.

 

Si en días como hoy leyese a Chesterton o a Jorge Guillén, sería fatal; pero leyendo a Léon Bloy, además de admirarlo en su salsa, termino encontrando mi tono vital gracias a tenerlo completamente vuelto del revés. Ea. Ya estoy como nuevo.

 

¡Y qué bueno es Bloy! ¡También hay que celebrarlo!

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