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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Factor multiplicador

 

Pregunto a mis alumnos, cuando se me presentan, su virtud y su defecto. En la primera se tendrán que hacer fuertes para pelear contra lo segundo. Es también una manera de irlos conociendo y de que vayan sospechando el implícito temple moral que tendrá el curso. Un alumno, en el apartado de defecto, me ha dicho que «es más flojo que el fango». Me ha entusiasmado —para su sorpresa— la aliteración. Algo hará que cada mañana, para ir al trabajo, atraviese el parque de los Toruños y, si hay marea baja, contemple las grandes extensiones de fango con simpatía, pues mantienen a las garzas y a los flamencos, además de una flora de marisma preciosa. Pero ha sido sobre todo la aliteración, tan expresiva, con su contraaliteración posterior, entre la fuerte «j» de «flojo» y la desganada «g» de «fango». Ellos están estudiando Electrotecnia, pero ya se han llevado una clase de retórica, que les ha hecho gracia. El flojo como el fango se ha refocilado en su acierto insospechado.

 

Lo chulo es que ya en casa me he puesto a leer la Divina Comedia y me he encontrado la misma aliteración en «f» pero con un deje ahora positivo. Carlos Martel, en el canto VIII del Paradiso le dice a Dante:

 

Me amaste mucho y con razón lo hiciste,

porque de vivir más te habría dado

las flores y los frutos de mi afecto.

 

Hay que decir que en la v. o. en italiano la aliteración es más disimulada. Aquí al traductor (Micó) nuestro Siglo de Oro le ha hecho dorar el verso. Lo ha hecho muy bien.

 

Me ha servido para caer en la cuenta. La aliteración, incluso en el mismo sonido, no tiene necesariamente una connotación sentimental asociada, sino que refuerza, como un factor multiplicador, la significación de la idea. Transmite una sensación de inevitabilidad o de caer por el peso de la propia materia de las palabras. Con la rima, si se piensa, pasa algo parecido.

 

Y he recordado otra aliteración donde la f refuerza, no ya la flojera ni tampoco el afecto, sino ahora el esfuerzo y la focalización. Es San Juan de la Cruz:

 

Ni cogeré las flores

ni temeré las fieras

y franquearé los fuertes y fronteras.

 

 

 

 

 

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