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ENTREVISTA

Carlos Santos: “No me gusta hablar de la cultura como si estuviera siempre a punto de morir porque si vendemos esa idea estamos equivocando el mensaje”

Carlos Santos es uno de los actores consagrados de la ficción en España. Cine, teatro y televisión, nada se le resiste desde aquel primer papel en Una mujer sin importancia, de Oscar Wilde. Luego llegaron papeles en Policías, 7  vidas, Un paso adelante, Periodistas, apariciones en cine, teatro con el CDN, la CNTC; directores como Tamayo, Sergi Belbel, Maurizio Scaparro…y, por fin, el montaje Almacenados, de David Desola, junto a José Sacristán. “Un día, suena el teléfono y Luis San Narciso me ofrece un personaje en Los Hombres de Paco. Y José Luis Povedilla ‘llegó a mi vida’, y con él, el reconocimiento”. Después, También la Lluvia, de Icíar Bollaín y Miel de Naranjas, de Imanol Uribe. Años después sigue enamorado de su profesión que le llevó a alzarse con el premio Goya Mejor Actor Revelación por su papel de Luis Roldán en El hombre de las mil caras. De pequeño quería ser de todo. Cantaba mucho con su abuela ya jugando en el parque mientras ella cosía. Con 8 años escribía cuentos que regalaba en el día del padre o de la madre y a sus amigos.

 

Es un enamorado del invierno, “¡sí, a pesar de ser de Murcia… igual es por eso!” El cine. Raro es el día en que no vea una película o dos (si no tiene rodaje)… “!Me encantan las de miedo!”. La música, “de hecho me subí antes a un escenario a cantar y tocar que a actuar”. El mar, “no tanto ir a la playa como el concepto de MAR”. Y siente devoción por su familia, “mis hermanos, mi madre, mis sobrinos, mi pareja… Son el pilar, los que sabes que estarán ahí si alguna vez pierdes el norte”. Se le resisten las maletas, cuenta, aunque ya va cogiendo el aire a hacer una discreta, ligera, “Pepe Sacristán solía meterse conmigo, “ya está aquí la Piquer con su baúl”.  Si todo esto les parece poco, tiene una banda de rock con la que comparte escenario junto a dos miembros de Second: Soundtrack.

 

Santos llega ya a nuestras pantallas con el regreso de Los Hombres de Paco. Está feliz. Los fans de la serie ya se remueven curiosos, sólo hay que echar un vistazo a las redes sociales para comprobar que están acogiendo de maravilla este retorno. El intérprete de Povedilla me recibe en un descanso del rodaje y, además de hablar de los nuevos Hombres de Paco, hemos hecho un recorrido por sus lecturas favoritas para conocerle aún mejor.

 

¿Cómo lleva el día a día en este tiempo extraño, imprevisible?

El tiempo que nos ha tocado… mira, hace unos días vi Inferno, la película basada en la novela de Dan Brown, y contemplaba como esta película o Contagio de Soderbergh ya nos anticipaban situaciones que poco después se han dado… Hasta lo que nos parecía más ciencia ficción. Jamás lo imaginábamos… Y, mira, ha pasado, como la nevada en Madrid o ver a un señor con un gorro con cuernos irrumpir en el Capitolio. El 2021 empezó fuerte también. No es la nueva normalidad que dicen, quizá es una nueva anormalidad.

 

¿Y en el trabajo?

El confinamiento me pilló en medio del rodaje de una película, La casa de tiza, con Elena Anaya, Eva Llorach, Esther Acebo, Eloy Azorín y producción de Alex de la Iglesia. La ópera prima de Ignacio Tatay, que está prácticamente ya en el horno. Como te decía, nos enviaron a casa de un día para otro. Por suerte, cuando acabó se retomó el proyecto.  Pienso en los demás. No es lo mismo estar en casa viendo que el mundo se está desmoronando y no saber qué va a ser de ti, de tu trabajo, de tu ERTE; en mi caso sabía que tenía un proyecto a medio acabar y que comenzaría a rodar Los hombres de Paco tan pronto acabara la película, sí es verdad que perdí una película, que de no haberse parado todo la podría haber encajado entre película y serie, pero tengo que dar gracias, que sólo ésta sea la pega, puedo respirar.

Enhorabuena por esta nueva etapa de Los Hombres de Paco. Tiene muy buena pinta lo poco que nos van adelantando

Sí, diez años ya de aquellos Hombres de Paco. Fíjate que esta serie estaba más que olvidada, amortizada, era parte de la historia de todos los que formamos parte de ella. Nadie se imaginaba que una década después volveríamos a ponernos unos delante de los otros: Paco Miranda, José Luis Povedilla, Rita etc etc La acogida en redes, de momento, es muy buena, afortunadamente. Creo que es una serie a la que la gente le tiene mucho cariño y así me lo han demostrado a lo largo de los años.

 

Una de las comedias con las que más me he reído, así te lo digo…

Pues sigue conservando ese equilibrio entre comedia y un tono más dramático. Como toda buena comedia que se precie tienes que agarrarla a algo más, a no ser que hagas un vodevil, unos Hermanos Marx o Jerry Lewis. La comedia hay que agarrarla a la verdad. Los hombres de Paco tenía ese tono de comedia, por supuesto, pero con personajes que sufrían como perros. ¿Sabes a qué la veo muy parecida? A ese cine de los 80 -90 como Arma Letal con esa parte de comedia de acción y, a la vez, sufriendo con ese problema familiar que tenía uno y el otro. De ahí bebe mucho esta serie, de la comedia, de la acción y de los sentimientos de los personajes. Que suene a verdad, que sufran y que lo pasen mal. Porque el espectador se ríe mucho cuando el que está en pantalla lo está pasando fatal y está agobiado, eso es así de toda la vida. ¿Qué pasaba con Jack Lemmon en El apartamento? que cuanto más sufría más te reías…

Me estoy comenzando a enganchar de nuevo, me la has vendido muy bien con lo de Arma Letal, aquel Mel Gibson es indiscutible…

Es que es así. Los guionistas, actores… somos todos de esa generación. Crecimos en los 80 -90 con lo cual los referentes están. Lo estamos viendo con el cine de hoy en día, los que tienen 40 o 50 años reflejan es sus filmes lo que han visto, por eso está tan de moda lo revival tipo Stranger Things y demás.

 

Ojo, que todo el mundo le tiene por un cómico cuando usted en sus comienzos era muy de Shakespeare y buscaba los papeles dramáticos

No te voy a negar que me siguen identificando con comedia aunque ya hace tiempo que llevo haciendo personajes muy dispares y más dramáticos como un Germán Areta en El Crack Cero. Y, el premio Goya que me dieron no fue precisamente por una comedia, fue con El hombre de las mil caras, interpretando a Luis Roldán. Quiero decir que sí, que el público en general, el de televisión, sí que me tiene más ubicado en la comedia, es lógico. Los hombres de Paco fueron cinco años, luego llegó Ella no es tu padre en Telecinco o en cine Villaviciosa de al lado… pero, afortunadamente, yo siento que los proyectos para los que me llaman son absolutamente divergentes, opuestos, y eso es lo que me hace divertirme cada vez más con mi profesión.

Lo único que la productora está avanzando es que vuelven recuperando sus tramas disparatadas y con personajes a los que te llevarías a casa como Povedilla.

Sí, sí, estamos los fijos, Paco Tous, Pepón Nieto, Neus Asensi, Hugo Silva y Michelle Jenner y también recuperaremos a otros personajes de la serie que harán colaboraciones como Mario Casas… La idea era esa, no tener a todo el grupo por diferentes razones, pero sí a la gran mayoría y que no murieron en aquel terrible tiroteo en la boda de Marián Aguilera y Laura Sánchez. Irán apareciendo en algún momento dado.

 

Pero sin Juan Diego, quien repartía disciplina en la comisaria

Bueno, lo de Juan Diego es una cuestión de edad quieras o no… su personaje, diez años después, es más difícil de encajar. Los hombres de Paco terminan con Juan Diego jubilándose y nombrando nuevo comisario a Paco, con lo cual es más difícil de encajar en las nuevas tramas, es una cuestión de sentido común, pero tenemos a Amparo Larrañaga, Juan Grandinetti, incorporaciones nuevas que seguro gustarán… Hay que avanzar, recuperar lo que funcionó, por supuesto, pero no hacer un refrito, sino dar un paso para adelante.

 

La forma de rodar televisión también ha cambiado

De una manera radical. Ya no se hace multicámaras por ejemplo, hay directores de fotografía espectaculares… el panorama televisivo y cómo se hace televisión hoy no es como se hacía en 2005 e igual que evolucionamos nosotros en la vida real así los personajes. Mira, en la última temporada de Los hombres de Paco ya empezó a cambiar. Fuimos de los primeros que empezamos a darle ese giro a la televisión de la mano de profesionales como Jesús Colmenar, que se estrenó como director y después lo ha petando con La casa de papel o Carlos Theron con el que trabajé en Lo dejo cuando quiera. Es decir, ya se incorporaban nuevos talentos que luego han crecido profesionalmente y la televisión lo ha agradecido.

 

Ha trabajado usted con grandes de la escena como José Sacristán, Juan Diego… ¿cree que la buena suerte es tener gente alrededor buena, que te guie y que te enseñe a querer aún más esta profesión?

Lo que sí ha sido es un privilegio. Trabajar con Pepe Sacristán cuando yo tenía 26 años, figúrate año y medio de gira, él y yo solos. Y, más adelante, otro privilegio, trabajar cinco años con Juan Diego. Pero qué me dices de haber hecho teatro con Blanca Portillo, con Luis Merlo y ahora  con Amparo Larrañaga, que para mí es una actriz con la que he crecido prácticamente. Significa  aprender de los mejores y, atención, sin dejar de tener un ojo puesto en los que llegan. No por tener más años vas a ser mejor. Y es que hay gente como Mario Casas que ya era muy bueno con 22 años, aunque han tenido que pasar unos años más para que la gente se dé cuenta y le den un Goya.

 

Volvemos a Los Hombres de Paco. ¿Los espectadores pueden estar tranquilos con que la esencia seguirá intacta, es decir, el humor?

Sin duda, los fans de la serie de siempre yo creo que pueden estar muy tranquilos. Que también te digo que sabes que hay mucho “hooligan” por ahí que si no se hace exactamente como ellos lo recuerdan en su cabeza te empiezan a poner pegas, lo hemos visto con la vuelta de Star Wars, Los vengadores… Pero para el espectador que lo que quiere es recuperar a esos personajes que le marcaron, los van a encontrar tal cual porque somos los mismos aunque con diez años más.

 

¿Fue fácil volver a meterse en el personaje de Povedilla?

Facilísimo. El personaje estuvo dentro de mí cinco años. Fue decir ¡acción! y al minuto Paco era Paco, Mariano era Mariano, Rita era Rita y Povedilla era Povedilla. No te voy a negar que el primer día no hubiera nervios,  “¿volveremos a saber hacerlo?” “¿nos acordaremos?”, pero fue leer guiones y comenzar a identificarte con los personajes. Tú piensa que el productor ejecutivo estuvo desde el minuto uno en el nacimiento de Los hombres de Paco como guionista así que conoce la serie perfectamente. No la ha retomado Alex Pina pero sí muchos de los guionistas como Abraham Sastre o Javier Reguilón, que ya estaban al comienzo, con lo cual cuando lees una línea es que te la ha escrito alguien que conoce muy bien al personaje, no un señor que ha venido nuevo y que intenta que el actor que sale por ahí se parezca a Povedilla.

 

¿Cómo ha sido este rodaje en plena pandemia…? tal vez el estar juntos ha sido como una especie de psicoterapia para sobrellevar la terrible situación

Así es, y en ello estamos, que seguimos rodando. Con las violaciones nasales que tenemos dos veces por semana, aproximadamente, los actores somos los únicos que nos quitamos la mascarilla para trabajar. El resto del equipo, las ocho, nueve y diez horas de rodaje permanecen con su mascarilla puesta, por supuesto. Como te digo, todos pasamos las PCR, nuestros antígenos, etc…en eso Mediapro está teniendo mucho cuidado… El peso está recayendo, realmente, en las productoras por lo que supone el pago de este incremento a producción respecto a pruebas varias  … Mira, el ser humano sí que muta rápido y se acostumbra, se adapta rápido a todas las situaciones que la vida le pone delante.

 

Y pasarán 100 años y le seguirán diciendo ¡ese es Povedilla! y eso buena señal, es un personaje que les ha llegado al corazón

Efectivamente, son diez años de notar esto en la calle. Te aseguro que da igual qué personajes haya interpretado después, para el 70 -80 por ciento de espectadores que se cruza conmigo por la calle eres Povedilla. ¿O alguien piensa que Matthew Perry no es Chandler? ¡ni siquiera Jennifer Aniston, que ha tenido una carrera como más variada, sigue sin deprenderse de Rachel! Pero eso es un éxito. Son series que llegan al corazón de la gente, para nada es una carga, es un éxito, ¡joder, qué suerte haber hecho un personaje y una serie que de alguna manera es historia de la tele!

 

Ha contado en alguna ocasión que con Povedilla aprendió que los límites están para romperlos, ¿ya afronta cualquier cosa sin miedo?

A ver, con Povedilla me hicieron hacer tantas cosas diferentes… Dentro de un supuesto personaje estereotipado, el novatín, digamos, al final es el que mostró el arco de interpretación más grande. Me hicieron hacer tantas cosas… La gente dice que se reía mucho conmigo ¡pero  creo que el 50% eran risas y el 50% sufrir como un perro! Era drama total, ¡pero si hasta me violaron en la cárcel! Recuerdo que Ferrán Monegal siempre escribía una crítica cada inicio de temporada de Los hombres de Paco, era un fan absoluto de la serie; bueno, pues sólo se saltó lo de hacer una crítica por temporada en el capítulo que violaron a Povedilla. No se me olvida ese titular: “Españoles, anoche violaron a Povedilla…”. Nunca un guión fue una repetición. Algunos compañeros notaban que se cansaban más porque repetían ciertos patrones y yo me sentía un afortunado porque mi patrón era “pues ahora te van ponen tetas”, “ahora te van a enterrar vivo” “ahora te van a violar”, “ahora vas a ser padre, ahora te vamos a poner un hermano gemelo”, “ahora vas a hacer de ventrílocuo…”, es decir, un reto constante. En efecto, descubrí dónde estaban los límites, si esos límites existen. Fue el mejor entrenador personal posible. De hecho, después de aquello te aseguro que te deja de dar miedo enfrentarte a muchos personajes. Yo creo que sin haber hecho de Povedilla y haberme enfrentado a ese tipo de situaciones tal vez me habría costado mucho más meterme en un Luis Roldán o en un Germán Areta, descubrí que los límites estaban donde yo quisiera ponerlos.

 

En plena pandemia, no nos hemos fijado en nuestros mayores, los modelos en que se fijan los jóvenes son el dinero fácil y el triunfo rápido, los políticos no están dando la talla… El mundo está, ¿rematadamente enloquecido, hecho un dolor…? ¿Cómo lo describiría?

En ese sentido estoy bastante pesimista, sin duda. Creo que habíamos crecido y avanzado durante mucho tiempo y ahora claramente estamos retrocediendo. Compruebas que la gente joven (muchos) está más interesada en Tik Tok, Instagram…, que me parecen fantásticos, pero con moderación, por favor, porque si se ve como la única forma de crecer y aprender a base de hacerte famoso, mal vamos. Cualquiera que conozca un poco de historia ve que estamos en un momento claramente de crisis, crisis entendida como cambio. Cambian las cosas, el mundo digital revolucionando nuestras vidas, la conexión continua con el exterior y cada vez menos con el interior… Para colmo, añádele que nuestros líderes, por llamarles de alguna manera, llegan con unos niveles tan bajos que tampoco ayudan para moderar el ambiente…, claramente es un periodo feo.

 

Por otra parte, la cultura y la ciencia siempre han sido los temas olvidados por los políticos y ahora, con esta situación de crisis, observamos que se ha acrecentado ese olvido, ¿la pandemia ha sido la puntilla que le faltaba a la cultura?

 

No me gusta hablar de la cultura como si estuviera siempre a punto de morir porque si vendemos esa idea estamos equivocando el mensaje… Creo que hay que destacar que ahí están los teatros abiertos, que los cines han vuelto a cifras interesantes de taquilla, la gente está volviendo a ver espectáculos con todas las medidas de seguridad … Han sufrido los teatros, sí, pero también ha sufrido un concesionario de coches, un despacho que ha tenido que poner en ERTE a sus trabajadores. Que la cultura se ponga en plan llorica tampoco creo yo que ayude demasiado. Hay que decirlo, claro, y reclamar las ayudas que hagan falta, sin duda, pero no más que otros.

 

Vamos con las preguntas sobre libros. ¿Qué busca usted en los libros que lee?

 

Depende, varias cosas. Por una parte busco entretenimiento, pasármelo bien. Me gusta mucho la novela negra. Desde hace años sigo las aventuras y las peripecias del detective retirado  Dave Gurney, de John Verdon, me parece muy interesante. Y por otro lado, ahora que tengo cerca el libro de Carlos del Amor, Emocionarte, pues eso, busco emocionarme.

 

¿Qué libros hay en su mesilla de noche?

Últimamente estoy muy Woody Allen. He comprado su Autobiografía, A propósito de nada, y el libro de Edu Galán, El síndrome de Woody Allen. Además, tengo a Moby Dick siempre acompañándome en la mesilla y, por supuesto, novela negra. No me falta Miguel Ángel Hernández, al que no he hincado el diente todavía a su Don de la siesta, pero Intento de escapada me parece una maravilla que habla del arte, de la belleza del arte. Y otro amigo ¡y compañero de colegio! Leonardo Cano y su La Edad Media, que es un viaje generacional a los ‘90 y sus conexiones con el siglo XXI maravilloso. También tengo ya en mis manos el último de mi amigo Javier Muñoz, coguionista de El Crack Cero, su novela Muñecas. Y me acabo de comprar Primavera en Madrid, un cómic de Magius (Diego Corbalán), un ilustrador murciano. Todas sus páginas están editadas en color oro y reconoceréis a políticos, empresarios, famosos… un libro original y completamente diferente. Además, tengo muchas guías de arte que me gusta comprar cuando visito museos. La última fue la dedicada a la exposición Reencuentro, en El Prado, fue una auténtica pasada hacer ese recorrido a través de las obras del Museo, una experiencia importante.

¿Cuándo suele leer?

A veces por la tarde y, sobre todo, por la noche. Tampoco me gusta imponerme un horario, porque si no parece que se convierte en un obligación y no, se supone que leer es un placer.

 

¿Qué géneros le divierten más leer / cuáles evita?

Novela negra lo que más. El Conde de Montecristo, que es el libro más divertido que he leído, la esencia de la vida. Mis gustos, también te digo, son muy eclécticos. Giro alrededor del cine, televisión, novela negra, arte…  Para empezar, tengo todos los ejemplares de José Luis Garci y las ediciones de Nickelodeon. No podría decirte los que evito porque no lo hago, es decir, creo que en según qué épocas de la vida te puede aportar algo ese libro que antes rechazaste. Mira, en principio me negué a la trilogía de Stieg Larsson y terminé devorándola, era novela negra.

¿Qué libros sorprendería a la gente encontrar en su estantería?

Yo creo que les llamaría la atención ver las obras completas de Shakespeare. Pueden pensar “qué viejuno”, “tanto clásico…” cuando todo lo que puedes imaginar, todo lo que es la vida, está en Shakespeare. Entre Shakespeare, Lope de Vega y Calderón se fundieron los géneros y se fundieron también todos los temas a tratar.

 

¿Quién es su héroe o heroína preferida de ficción? ¿Y su villano favorito o antihéroe?

El conde de Montecristo. Llega un momento que hasta te empieza a caer mal. Al principio estás de su parte pero vas cayendo “está siendo un poco cabrón de más…eh”, pero eso es precisamente el ser humano y por eso me gusta. Otro indispensable es Hamlet, el personaje que contiene todas las contradicciones, todas las dudas del ser humano: es divertido, es salvaje, es egoísta, es cruel… ¿Antihéroe? Darth Vader y Skeletor.

 

Tiene la oportunidad de organizar una cena con literatos, artistas… ¿Qué tres escritores, artistas, creadores etc, vivos o muertos, invitaría su cena?

He tenido la oportunidad de pasar muchas horas junto a José Luis Garci durante el rodaje de El Crack Cero. Es un privilegio, una delicia. Añadiría a esta conversación a Torres Dulce y David Gistau que, desgraciadamente, se nos fue… Estar con estas tres personas sería para estar tomando notas continuamente. Hablar de cine, música, hablar de cosas que nos gustan… En otro momento juntarte con Santi Balmes o con Iván Ferreiro y hablar de los ‘80, de The Cure, de Depeche Mode, me llenarían el espíritu…

 

¿En quién confía la opinión a la hora de que le recomienden un libro: un crítico, un librero, un amigo…?

Hombre, si alguien con quien tengo una habitual buena sintonía me recomienda un libro, cómo no le voy a hacer caso. Pero, mira, lo de John Vernon fue en una librería; el primer libro que sacó el librero, me gustó y ya. Y si no te gusta puedes dejarlo a medio, que lo tenga claro todo el mundo, no pierdas tu vida en algo que no te tiene enganchado. Últimamente también he comprado mucho libro en crowdfunding. Hay mucho ejemplar interesante y, además, es un honor ver tu nombre ahí como mecenas ayudando a que alguien tenga publicado su libro. Te digo un nombre interesante: Óscar C. Segura. Desde el primer libro que publicó, 80 rebobinados: el cine de los 80, después los ’90 y ahora está con el 2000, que llegará seguro.

Para terminar, ¿alguna respuesta a la pregunta de en qué consiste esto de vivir?

Básicamente, debería ser algo tan sencillo como ser feliz. Hacer lo que te gusta sin crear tristeza a nadie a tu alrededor. Intentar ser lo menos dañino con los demás, encontrar tu felicidad sin que sea a costa de nadie que tengas a tu alrededor. Piénsalo, si todo el mundo hiciera eso… iríamos mejor.

 

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