X
LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

EL RÍO de Ana María Matute

Hoy nos vamos a la Rioja, al campo, a las huertas y viñedos, a las praderas de flores azules, amarillas, moradas y ovejas blancas. En verano, siguen brillando los colores de los paisajes de Mansilla. Cuando Ana María Matute era niña jugaba con sus amigos en el barro de la orilla del río. Hacían figuritas, luego chapoteaban entre risas en el agua y después, se disfrazaban. Son disfraces especiales. Los niños del campo se pintan la cara con jugo de moras y con las plumas verdes y azulonas de los pavos reales, crean tocados para ponérselos en el pelo… La fiesta terminaba cuando el sol se escondía. Por la noche, en el sendero, la oscuridad de la noche traía problemas. No sé si os habréis percatado, pero, acabamos de hacer un viaje express al pasado y es que, la ganadora del premio Miguel de Cervantes en el 2010 tiene ese don, esa capacidad de elaborar a la perfección, descripciones infinitas de los lugares y momentos de su infancia. En esta ocasión, la vista es el sentido que despunta en la novela. Es realmente una obra de arte que cuenta los veranos de la infancia de la escritora. “Yo creo que la infancia, y no solo para mí, sino para la mayoría de la gente, es algo que marca para siempre. Aunque la quieras olvidar no puedes… Y todo lo que se ha vivido de niño, por lo menos las cosas más llamativas, las que más te han impresionado, eso perdura a lo largo de los años”. 

En esta grandiosa novela, Matute nos ofrece la visión de una infancia tan mágica y particular como melancólica, misteriosa y llena de incertidumbre. Siendo niños o adultos, la vida es caprichosa y nos hace madurar. Muchas de las escenas que aparecen en este libro pueden hacer daño a la vista. Más allá de que la vista sea el sentido en cuestión, este libro toca temas tan concretos como abstractos. La soledad y la muerte son temas recurrentes con los que Matute nos invita a la reflexión haciendo bello lo fúnebre y escabroso. Este año, recordamos a la maestra de la descripción porque hace seis años, nos dejó. Aquí, nuestro pequeño homenaje a Ana María Matute, esa niña que sigue viva en El Río entre álamos plateados, amarillentos y dorados.

También te puede interesar