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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

El mar, el mar y no pensar en nada

Mi abuelo de Murcia protestaba, pero es maravilloso. Cuando conduces hacia el Puerto, como vas hacia el sur y hacia el Oeste, el sol te da en la cara. Te deslumbra. Viajas hacia la puesta de sol, exactamente. Tanto que mi hermano Nicolás, que venía de Madrid en otro coche, nada más llegar, ha llegado hasta el final, hasta la playa, y ha fotografiado la arena, el mar, Rota, el sol y el cielo. Los demás de la familia, cada cual en su coche, con las ganas de llegar, habíamos parado unos metros antes, cada cual en su casa y Dios en la de todos. Aunque habíamos recordado, por supuesto, a mi abuelo y don Manuel Machado, que clavó el estado de ánimo también con el que uno llega a asomarse al horizonte:

OCASO

Era un suspiro lánguido y sonoro

la voz del mar aquella tarde… El día,

no queriendo morir, con garras de oro

de los acantilados se prendía.


Pero su seno el mar alzó potente,

y el sol, al fin, como en soberbio lecho,

hundió en las olas la dorada frente,

en una brasa cárdena deshecho.


Para mi pobre cuerpo dolorido,

para mi triste alma lacerada,

para mi yerto corazón herido,


para mi amarga vida fatigada…

¡el mar amado, el mar apetecido,

el mar, el mar, y no pensar nada…!

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