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LO LEÍDO
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un blog de enrique garcía-maiquez

Don Pablo de la Paz-Armada

No puedo pasar lista en mi clase de 1º de Electrotecnia y Automatismos sin un estremecimiento de belleza y audacia. Tengo un alumno que se llama de primer apellido «De la Paz» y de segundo «Armada». He bendecido, para su asombro y posterior diversión, el momento en que sus padres se enamoraron. Le he explicado que don Diego de Saavedra Fajardo, nuestro Maquiavelo católico, aplaudiría con entusiasmo la conexión de su nombre. Los clásicos saltan de alegría. Ellos avisaban, con gran sentido común, que sólo quien tiene fuerza puede asegurarse la paz.

Como el entusiasmo se repite cada vez que paso lista, me he atrevido a sugerirle que, en cuanto pueda, componga sus apellidos. Para que el encuentro de sus dos padres se perpetúe en el tiempo. Para eso, he seguido explicándole en las clases y por los pasillos del IES, tiene que cumplir dos requisitos: labrarse un porvenir que le permita cierta holgura para que el apellido esponje y tener un puñado de pequeños Paz-Armada sobre los que sostener una estirpe futura.

En el último trimestre, cuando damos la motivación, les pido a todos los alumnos que se busquen un escudo heráldico que condense sus fidelidades y sus aspiraciones y un lema que les empuje. A Pablo le he dicho que su lema ya está claro: «Si vis pacem, para bellum».

(También le he pedido permiso para publicar esto, y que se lo pidiese a sus padres, que lo dieron.)

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