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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Derogar significa mantener

 

No hay mayor corrupción que la que roba a las palabras su significado. La que las vacía para manosearlas con el propósito evidente de engañar.

Ésa es la corrupción que exhibe el penúltimo hito del muy mendaz Gobierno que padecemos. Primero, pretendieron una campanuda disputa interna a cuenta de supuestas diferencias sobre la necesidad -o no- de derogar la reforma laboral. Después, anunciaron que había ganado la rama más izquierdista, la derogatoria, engalanada con la túnica de supuesta cercanía con los trabajadores (léase, los sindicatos). Y finalmente nos aclararon que derogar es mantener.

Derogar significa mantener una cosa y su contraria. Significa pretender engañar a todos a la vez diciendo a cada uno lo que, aparentemente, prefiere escuchar. Significa olvidar el tan citado aviso de Lincoln con aquello de que “se puede engañar a algunos todo el tiempo, a muchos poco tiempo, pero no a todos todo el tiempo”. O, más bien, significa no olvidarlo porque el propósito es vaciar las palabras de todo su significado como más depurada fórmula de corrupción política.

Sería iluso pretender que la mentira no ha acompañado desde siempre a la política. El opúsculo “El arte de la mentira política”, atribuido -por seguir con el juego de espejos- a Jonathan Swift, es uno de los más divertidos clásicos sobre la presunción de que “el pueblo no tiene derecho a la verdad política”.

Y sí, no solo tiene derecho a la verdad sino la obligación de expulsar con el puntapié de sus votos a todos los corruptos que, como el Humpty Dumpty en “Alicia a través del Espejo”, decide que las palabras significan lo que tanto huevo mendaz decide en cada instante que quiere que signifiquen.

 

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