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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Cursillo prematrimonial

 

Estoy seguro de que a alguien le parecerá fatal, pero en nuestra papel de padres nos parece adecuado ofrecer a nuestros hijos —que no todo va ser el bilingüismo— una mínima guía para un matrimonio exitoso. Desde chiquititos:

 

 

Como se ve, sólo exigimos cinco requisitos, los mismos —paridad total— para el yerno y la nuera. Pongo aquí las de la nuera porque Quique, hace cinco años, no se los sabía aún del todo, o estaba distraído pensando en Isabelita:

  1. Buena.
  2. Guapa.
  3. Lista.
  4. Moderadamente rica
  5. Exquisitamente educada.

 

El otro día fui a ver a mi sobrino Nicolás, que acaba de cumplir 20 y mide 2:00 metros. Miré hacia arriba y le pregunté si tenía novia. «No». «Mejor, porque quizá tus padres no te hayan dado unos sencillas orientaciones». Se las dije y las aprobó, pero lamentando mucho que no incluyesen el sentido del humor. Me sentí cogido en falta. Pero tampoco quería complicar las cosas con seis requisitos. Intenté escaparme por la tangente: «Si cumple estos cinco preceptivos, ya te ríes tú solo, hombre».

 

No le convenció. Menos mal que cuando yo estaba a punto de renunciar al pequeño patrimonio y cuando Nicolás estaba a punto a aceptar que no fuese muy guapa…; el muchacho, que estudia con evidente aprovechamiento Psicología, cayó en la cuenta: «¡El sentido del humor es una parte indiscutible de la inteligencia!».

 

¡Y tanto! Le aplaudí, riéndome, entusiasmado. Como argumento de autoridad traje mi cita preferida del Doctor Johnson. Estaba el sabio lexicógrafo desternillándose con unos amigos y vio por el rabillo del ojo que alguien muy pedante y severo se acercaba y dijo, cortando el apasionante tema intelectual que estuviesen tratando: «Eh, muchachos, vamos a ponernos serios que ahí viene un tonto».

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