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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Corto en Córdoba

He hablado de Corto largo y  tendido, y, sin embargo, he cometido un error imperdonable. Me he dejado fuera sus frecuentes visitas a Córdoba y su sangre española.

 

No es sólo un error por el prurito patrio, qué va. Es un dato esencial, porque Corto es un marinero libre y romántico y toda la pesca, pero, ojo, es un marinero que tiene un puerto. O dos. No es un desarraigado ni, lo que sería muchísimo peor, un cosmopolita. David Goodhart (The Road to Somewhere: The Populist Revolt and the Future of Politics), no diría que es un «anywhere». Es un «somewhere» algo baqueteado o barqueteado. Ni ha perdido sus raíces ni han dejado de ser esenciales. Está Venecia, que hace las veces (fundiendo a Pratt y Maltés) de origen mítico, nutricio y ennoblecedor. Pero también está Córdoba, donde vuelve siempre que puede, y donde vive su madre, nada menos, y dónde entronca con el toreo. Ahí (aquí) es nada.

 

 

Lo de la «elegancia en el capote» me ha llegado al alma. Quién sabe, además, si la sobriedad senequista de sus diálogos, no es una herencia cordobesa de Corto.

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