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LO LEÍDO
y lo liado
un blog de enrique garcía-maiquez

Como máximum

Encomiable labor de servicio público que está haciendo Juan Claudio de Ramón divulgando los necesarios consejos del libro Distinción y etiqueta modernasEn nuestro librería hay otro, más moderno y, tal vez, menos distinguido, pero mejor que nada desde luego.

 

El último fragmento colgado por nuestro benefactor JCdRyJ-E, me ha recordado una historia familiar, contada, precisamente, para que no nos hagamos de rogar en exceso. Éste es el fragmento:

Y ésta es la historia. A un tío abuelo mío, llamado Bartolomé, muy goloso, le advirtieron, cuando de niño le invitaron a merienda muy formalita, que no repitiese pastales hasta que se los ofreciesen como mínimo tres veces. ¿Lo has oído bien? Sí. Los anfitriones, sin embargo, estaban más al tanto de la etiqueta moderna, y sólo lo hicieron, cariñosos, dos veces. El niño dio las gracias y esperó y esperó, pero ya nada. Cuando se fueron a llevar los pasteles, rompió a llorar amargamente, sorprendiendo a todos. Le preguntaron, preocupados, qué le ocurría. Explicó —entre hipidos— sus motivos y que llevaba muchísimo tiempo esperando a la tercera invitación a tomar otro pastel. Dejaron la bandeja en la mesa, hasta que se la terminó entera. La historia tuvo, por tanto, un final feliz, aunque por los pelos.

 

Desde entonces a los miembros de la familia basta con decirnos las cosas una vez.

 

 

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