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LO LEÍDO
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un blog de enrique garcía-maiquez

10 felicidad 10

Maravillosa fórmula de la felicidad que da el Sirácida, en un espléndido decálogo. El Sirácida o Eclesiástico es una lectura entretenidísima, de la que salimos más sabios y, por tanto, más dichosos, como demuestra este decálogo de circunstancias que producen la felicidad. Yo lo veo redondo, difícil, pero redondo.

 

 

De la primera circunstancia, he tenido la experiencia por los pelos, y quizá por eso la veo más clara que nadie o, mejor dicho, tan clara como el que más. La segunda, me parece muy bien, que no todo puede ser sentimentalismo barato. A mis enemigos les deseo que caigan en blando, vale, pero que caigan o que, al menos, no estén tan alto, teniéndonos a nosotros debajo. El tercero, desde luego, sin lugar a duda. Obsérvese que, aunque a nadie le amarga un dulce y quien lo probó lo sabe, no dice «guapa» ni «rica» ni «linajuda»: «inteligente», ea, para que también estén contentas las feministas, mas el maravillado marido, más. El cuarto hay que leerlo metafóricamente: tratemos de no tener unos trabajos desaparejados y manga por hombro. El quinto, ay, que os voy a contar, que esos deslizamientos, en efecto, me han costado grandísimos sinsabores. El sexto, me hace una gracia tremenda: qué finura sociolaboral. El séptimo podría parecer muy obvio, pero obsérvese de nuevo que no dice el que ha encontrado la riqueza, la salud o la fama, sino el que ha encontrado la prudencia, sencillamente. El octavo emocionará a cualquier profesor. Los que enseñamos sabemos de la felicidad casi milagrosa de ser atendidos y, además, entendidos, aunque sea de vez en cuando, que lo compensa todo. En un poema antiguo de Casa propia donde recogía motivos de felicidad ya apunté éste.

 

 

La novena circunstancia redobla la prudencia de la séptima, como el noveno mandamiento mosaico insiste más en el sexto. Es para dejarlo claro y también para que sutilmente empecemos a hacer la asociación mental entre ambos decálogos. El remate del 10, el temor de Dios, conecta ya en vivo y en directo con el decálogo por excelencia y con su primer mandamiento, entrelazando la felicidad con la justicia y, ojo, el temor de Dios (que corre a cuenta de la felicidad) con el amor (que va en la de la justicia), bien fundidos en un abrazo.

 

En esta fecha yo os deseo toda la felicidad del mundo con cada una de sus circunstancias, sin que os falte ni una. Pero como algunas circunstancias nos han de faltar y a algunos de los mandamientos habremos de faltar, para que no nos falte de nada, nació el Niño Dios, que es la Felicidad sin circunstancias ni condiciones, al alcance de la mano.

 

¡Feliz Navidad!

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